Preparar su archivo para imprimir: la guía sencilla

Preparar su archivo para imprimir: la guía sencilla

Ha creado un flyer o una tarjeta de visita y la imprenta le pide un «archivo listo para imprimir». Que no cunda el pánico: detrás de ese vocabulario se esconden tres nociones sencillas. Una vez comprendidas, evitará las malas sorpresas (colores apagados, bordes blancos, imagen borrosa). Esta es la guía clara, sin tecnicismos.

CMYK o RGB: por qué su pantalla le miente un poco

Es la pregunta número uno y la fuente de error más frecuente. Existen dos formas de fabricar un color:

  • RGB (rojo, verde, azul): es el modo de su pantalla, que mezcla luz. Muestra colores muy vivos, a veces flúor.
  • CMYK (cian, magenta, amarillo, negro): es el modo de la impresión, que mezcla tinta sobre papel. Es lo que su imprenta utiliza realmente.

La trampa: una pantalla emite luz y el papel la refleja. Algunos colores muy luminosos en RGB (un verde manzana deslumbrante, un azul eléctrico, un naranja flúor) sencillamente no existen en tinta. Si envía un archivo en RGB, será el programa el que decida la conversión en su lugar, y el resultado puede parecer más apagado que en pantalla.

La buena práctica: trabaje y exporte en CMYK desde el principio. Así verá una aproximación mucho más fiel del resultado en papel y mantendrá el control de sus colores.

El sangrado, ¿qué es exactamente?

El sangrado (o «bordes perdidos», bleed en inglés) sirve para evitar los antiestéticos filetes blancos en los bordes de su documento.

En concreto: se imprime sobre una hoja grande y después se corta con la guillotina. Ese corte nunca es perfecto a la décima de milímetro. Si su color o su foto se detienen justo en el borde del formato final, la menor desviación deja una fina franja blanca.

La solución es sencilla: prolongue los elementos de fondo de 3 a 5 mm más allá del formato final (3 mm es el valor estándar). Ese margen se cortará y se perderá, de ahí su nombre. Así, aunque la guillotina se desvíe un poco, nunca aparecerá el blanco.

No olvide los márgenes de seguridad

Es lo contrario del sangrado, e igual de importante. Mantenga sus textos, logotipos y elementos importantes al menos de 3 a 5 mm hacia dentro del borde de corte. Un texto pegado al borde corre el riesgo de quedar recortado. Esta «zona tranquila» garantiza que nada esencial quede amputado en el corte.

La resolución: 300 dpi, el buen hábito

La resolución mide la finura de una imagen, en dpi (puntos por pulgada). Cuantos más puntos haya, más nítida será la imagen una vez impresa.

  • 72 dpi: es la resolución de las imágenes de la web. Perfecta en pantalla, pero muy insuficiente para el papel, donde aparecerán borrosas o «pixeladas».
  • 300 dpi: es el estándar de la impresión de calidad. A esta resolución, el ojo ya no distingue los puntos y la imagen es perfectamente nítida.

El buen hábito: compruebe que sus imágenes están a 300 dpi al tamaño al que se van a imprimir. Una foto pequeña sacada de una página web nunca será nítida al ampliarla: aumentar artificialmente los dpi no añade ningún detalle, solo estira los píxeles existentes.

El formato de archivo: por qué el PDF es el rey

Para entregar un archivo listo para imprimir, el PDF es el formato que conviene priorizar. A diferencia de un JPEG o de un archivo de trabajo (Word, Canva, Photoshop), un buen PDF fija su maquetación: lo que usted ve es lo que se imprimirá.

Dos precauciones esenciales en su PDF:

  • Las tipografías vectorizadas o incrustadas. Si la tipografía no está integrada en el archivo, puede que la imprenta no la tenga instalada y su texto se sustituya por otra fuente. Al vectorizar las tipografías (convertirlas en formas) o al incrustarlas en el PDF, garantiza un texto idéntico.
  • El sangrado incluido. No olvide exportar su PDF con los 3 mm de sangrado (y, a ser posible, las marcas de corte); de lo contrario, toda su preparación no habrá servido de nada.

Las trampas habituales que conviene evitar

  • Enviar un archivo en RGB creyendo que los colores serán idénticos en papel.
  • Olvidar el sangrado y encontrarse con bordes blancos.
  • Pegar un texto importante contra el borde de corte.
  • Utilizar una imagen encontrada en internet, demasiado pequeña y a 72 dpi.
  • Exportar un JPEG de baja calidad u olvidar incrustar las tipografías.

Ya lo ve: nada insuperable. Con estas pocas reglas, entrega un archivo limpio y obtiene un resultado fiel a lo que esperaba. Es, por cierto, una verdadera ventaja trabajar con una imprenta que cuenta con un estudio integrado en lugar de con una plataforma en línea, donde se queda solo frente a sus exportaciones: un ojo humano comprueba su archivo antes de poner en marcha la máquina. Lo abordamos en nuestro comparativo imprenta local o en línea.

Y si todo esto le parece tedioso, buena noticia: no está obligado a hacerlo usted mismo. El estudio de 2M Numérique, en Manciet, en el Gers, puede preparar o corregir su archivo — paso a CMYK, adición del sangrado, verificación de la resolución, incrustación de las tipografías — para una impresión impecable a la primera. Confíenos su proyecto a través de nuestro estudio gráfico y solicite su presupuesto gratuito: le respondemos en 72 horas.

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